Con motivo de las
manifestaciones reivindicativas del 8-M, día de la mujer, nuestros políticos se
enzarzan en las consabidas trifulcas. Basta leer sus consignas para reconocer
sus posturas al respecto. Así, por ejemplo, la representante del PP, Teresa
Mallada, dice: “Hay que pasar de las palabras a los hechos para favorecer la
igualdad real, solo con salir a la calle no vale”.
Tiene razón la señora Mallada,
las cosas se cambian en el ámbito de la política y lo que hay que cambiar políticamente
para intentar acabar con esta lacra milenaria del machismo pasa por superar
este sistema neoliberal en el que estamos atrapados, verdadero darwinismo
social, donde los colectivos más débiles (no solo el de la mujer) son
irremediablemente castigados.
Para intentar cambiar las cosas
hay que cambiar el sistema actual de enseñanza para formar a los jóvenes, pero no
para integrarlos en el sistema de producción capitalista, para que sean
productores eficaces y acríticos sin más, sino para formarlos en el humanismo a
fin de que sean ciudadanos críticos con lo que hay (el neoliberalismo). A este
respecto ya nos advirtió la filósofa Martha Nussbaum cuando vino a recoger el
Premio Príncipe de Asturias: “… necesitamos una educación bien fundada en las
humanidades para realizar el potencial de las sociedades que luchan por la
justicia. Las humanidades nos proporcionan no solo conocimientos sobre nosotros
mismos y sobre los demás, sino que nos hacen reflexionar sobre la
vulnerabilidad humana y la aspiración de todo individuo a la justicia, y nos
evitarían utilizar pasivamente un concepto técnico, no relacionado con la
persona, para definir cuáles son los objetivos de una determinada sociedad”
(¿para qué premiamos a esta gente?).
Finalmente, llama la atención
las declaraciones de la representante de Vox: “Esta celebración pierde todo su
sentido al quedar relegada a un plano político en el que los progres tratan de
apropiarse del concepto”. ¿Sabe esta señora lo que es la política?
Gijón, 6-3-2020
No hay comentarios:
Publicar un comentario