jueves, 24 de agosto de 2017

Sensibilidad democrática


Llama la atención la aparente sensibilidad democrática de la que hacen gala amplios sectores de la sociedad española con los sucesos que ocurren en Venezuela. A tenor de la proliferación de noticias en los medios sobre ese país y de las manifestaciones de indignación contra el gobierno de Maduro, tal parece que los españoles nos hemos erigido en paladines universales de los derechos humanos y de las libertades. Pero basta una mirada a nuestra propia realidad, aunque sea somera, para percatarse de la falsedad de tal apreciación. Si fuese así, si realmente llevásemos en nuestro ADN la defensa de los valores democráticos, comenzaríamos condenando las gravísimas agresiones a los derechos humanos que se perpetraron en este país en el pasado próximo, eliminando los vestigios que aún perduran y ensalzan ese pasado. Ya habríamos quitado de nuestro solar el vergonzoso monumento del Valle de los Caídos, erigido para perpetuar la memoria de uno de los mayores verdugos de nuestra historia; un reconocido genocida no estaría enterrado con todos los honores en una basílica sevillana; no habría más de cien mil víctimas de la guerra civil, que dieron su vida por defender las libertades y la democracia, enterrados en las cunetas como si fueran alimañas, y no tendríamos en el poder a uno de los Gobiernos más corruptos del mundo.
                                         

                                      Gijón, 14-9-2017

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