martes, 5 de agosto de 2014

Sobre manifestaciones y protestas

  
Frente a la política neoliberal practicada por el Gobierno de la nación -en sintonía con los poderes políticos y económicos del mundo-, que se caracteriza porque busca salir de la crisis apuntalando al sistema financiero y sacrificando el Estado de bienestar, se están produciendo protestas en forma de huelgas, manifestaciones, cortes de tráfico, etcétera.
Estando estas acciones justificadas debido a la gravedad de la situación descrita, que se traduce, entre otras cosas, en gran sufrimiento para muchas personas, quizás cabe hacer alguna puntualización al respecto. Una, que el actual neoliberalismo triunfante no se cambia sólo con protestas, sino que es necesario definir una política alternativa al mismo y buscar el apoyo necesario. Dos, que esa política ha de estar recogida en programas y defendida por partidos políticos que son, como se sabe, las instituciones a través de las cuales se canalizan las diferentes corrientes de opinión que existen en una sociedad plural. Es en los Parlamentos donde, en función de mayorías, los programas políticos se transforman en leyes.
El problema que se presenta para hacer realidad esta teoría es el que denuncia el movimiento 15-M en uno de sus lemas más emblemáticos: “No nos representan”, en alusión a que hay una desconexión entre los partidos políticos y la sociedad.
Si damos esta hipótesis por buena, tenemos que concluir que es imprescindible regenerar las instituciones. Teniendo en cuenta que es difícil que esta regeneración la realicen los partidos por sí mismos, la solución pasa porque los miles de personas, que se manifiestan, entren en los partidos y analicen, debatan e incluyan en sus programas las reivindicaciones que hacen, al tiempo que controlan el comportamiento de los dirigentes, sustituyéndolos si no es satisfactorio.
Dicho de otro modo, creo que la multitud de asociaciones, plataformas, ONGs, etc., que, con mucho mérito por su parte, luchan por su cuenta para lograr un mundo mejor, deberían canalizar esa acción transformadora a través de las instituciones democráticas creadas al efecto.


                                                             Gijón,  26-5-2012

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