Agradecería al señor director
publicase mi réplica a la carta ‘Fecunda sangre española’ (del 25 de julio)
para hacer tres puntualizaciones.
La primera es que su autor,
aludiendo a mi escrito ‘La verdadera conquista del Oeste’, no contesta al tema
sobre el que traté en el mismo: el genocidio cometido en lo que se ha dado en
llamar la conquista del Oeste durante el siglo XIX en el actual territorio de
EE UU. Este genocidio, como cualquier otro (hubo muchos en la historia de la
humanidad), debe ser condenado sin paliativos. Ello no por motivos de
religiones, banderas, patrias, etc., sino en nombre de la ‘Declaración
universal de los Derechos Humanos’, aprobada en la ONU en 1948 (inspirada, como se
sabe, en la anterior Declaración de la Revolución Francesa )
con la pretensión de que sirva como fundamento para la convivencia humana.
Lo antedicho me da pie para
exponer el segundo punto. Es que, en nombre de religiones, banderas, patrias,
razas, etc., se han cometido en la historia las mayores barbaridades. Una de
ellas, precisamente, la que alude el mencionado autor en su carta. Dice
textualmente: “Nadie puede negar en nuestros descubridores (se refiere a los
colonizadores españoles de América) su sed de oro, pero a esa sed de oro unió
la sed de gloria. Y a la espada gloriosa siguió la cruz redentora”. Si por
‘cruz redentora’ entiende el mensaje de Jesús de Nazaret, le recuerdo que éste
fue de amor y perdón. Difícilmente se puede asociar esta doctrina con la
espada, símbolo de la violencia y muerte con la que se colonizaron amplios
territorios del continente americano.
Finalmente, el mencionado señor
cae en el tópico, falso en este caso, de identificar a determinados españoles,
los que piensan como él, con España. Hace más de 30 años los españoles nos
hemos dado un régimen democrático que se caracteriza porque reconoce la
diversidad de ideas, de tal manera que éstas, siempre que respeten las normas
de nuestra Constitución, son todas igual de respetables y dignas. Otra cosa es
que sean más o menos acertadas, pero ése es otro tema.
Gijón, 26-7-2009
No hay comentarios:
Publicar un comentario