Todo el mundo
puede tener las opiniones que quiera y decirlas públicamente, a pesar de que
éstas sean peregrinas y disparatadas; se pueden hacer críticas, a pesar de
estar éstas poco documentadas, y decir cómo uno ve la realidad aunque lleve
gafas de madera; pero lo que no puede hacer es faltar al respeto de las
personas como hizo el autor de la carta “Mensaje a José Luis Rodríguez
Zapatero”, publicada en este periódico el día 31 de marzo. Máxime si está
hablando de un representante público que acaba de recibir 12 millones de votos
para que gobierne el país. Hágase la crítica, pero, por favor, con argumentos,
no con insultos y, a poder ser, constructiva. Evitemos la vergüenza ajena..
Gijón, 1-4-2004
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